HELIOCENTRO
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MES DE LA
NATURALEZA
Estimados
amigos:
El motivo de la
presente carta, es para indicaros que debido a las numerosas
personas que nos han solicitado nuestros videos y siendo toda
nuestra producci?n gratuita, hemos optado por colocarlos
en YouTube y as? ustedes pueden verlos y bajarlos o
compartir con otras personas.
Para
poderlos ver solo tienen que entrar en http://correo.hispavista.com/Redirect/www.concienciaplanetaria.es/
ir a la secci?n de
"audio/video" y hacer clic en el icono del
video que desean ver. Todo ello
gratuitamente.
Esperando complacer
a todas las personas que nos han solicitado los videos y pidiendo
disculpas por no haberlos enviado debido al enorme
coste que esto nos supondr?a, confiamos que entiendan la soluci?n
que Conciencia Planetaria ha dado.
Solo
decirles que todos nuestros trabajos van en la l?nea esot?rica y de
compromiso con el Planeta.
Saludos
cordiales,
Conciencia
planetaria
A las 13 horas de cada pa?s, env?a un pensamiento de PAZ
al coraz?n de los Seres
Humanos
LA INFLUENCIA DE
HORUS
Esta noche, justo antes de cerrar los ojos, me pareci?
ver un halc?n volando desde mi ventana. ?Qu? raro?, pens?. Los
halcones s?lo vuelan de d?a pues no son aves nocturnas y su visi?n
en la noche no se amplifica c?mo la de b?hos y
lechuzas.
Me deleitaba con su magn?fico vuelo, poderoso y elegante.
Surcaba el cielo s?lo en el campo visual que permite ver mi
ventana.
C?mo si supiera que yo le estaba mirando, el precioso
halc?n hac?a cada vez m?s y m?s c?rculos. Lleg? un momento en el que
los ojos se me cerraron, ya no pod?a aguantar m?s. El sue?o se
apoder? de mi voluntad, y sin querer entr? en la fase REM. Fase en
la cual el sue?o es profundo y duradero, en la que tu cuerpo astral
se despega de tu cuerpo f?sico a toda velocidad para volar hasta la
?ltima de las estrellas; fase en la que tu cuerpo f?sico est?
indefenso, inm?vil e inerte. Pero la luz y el conocimiento inundan
tu esp?ritu.
Una vez dormido, vi c?mo el halc?n dej? de hacer c?rculos
para dirigirse en l?nea recta hacia mi ventana. C?mo si no tuviera
cristal, la atraves? sin el menor esfuerzo y una vez dentro se
transform?.
Pas? de ser un maravilloso halc?n a un espectacular
egipcio. Sus alas se transformaron en brazos, su patas en piernas,
su cuerpo en una magn?fica y amplia espalda, y su cabeza en el
cr?neo m?s bello que he visto jam?s.
-
Me llamo Horus ? Me dijo - ?Quieres
saber?
No respond? a la pregunta imperiosa del egipcio, pues he
aprendido a controlar mis impulsos. Emocional por naturaleza tiendo
a decidir antes de pensar, pero he comprendido que antes de actuar
hay que meditar, por lo que me tom? mi tiempo para
contestar.
-
?Quieres saber? ? Volvi? a preguntarme
de nuevo en tono impositivo.
Esta vez no me quedaba m?s remedio que responder. Mir? al
cielo, mir? mi cuerpo material tumbado en la cama, mir? al
bell?simo egipcio y dije:
-
?S?!, quiero saber.
Casi al mismo tiempo, me cogi? de la mano y volamos hasta
el cielo. Pas? la atm?sfera, la estratosfera, la ionosfera, hasta
llegar al espacio exterior.
Negro y a la vez luminoso no para de asombrarme el
espacio. ?Tiene que ser grand?simo? - Pienso siempre que me
encuentro all? - pues con tantos soles la luz no consigue
iluminarlo en su totalidad.
-
Te voy a llevar al lugar donde eran
llevados los antiguos Faraones egipcios.
Nos dirig?amos hac?a la luna, pero la sobrepasamos. Dimos
un peque?o giro como borde?ndola y de repente
apareci?.
-
?La luna negra?, la llam?is en la
Tierra - Me dijo- All? vamos.
Una gran nave espacial, totalmente circular casi de las
mismas dimensiones de un planeta, orbitaba erguida detr?s de la
luna.
Toda ella era de color negro, pareciendo as? estar
camuflada bajo la sombra lunar.
No recuerdo c?mo ni por d?nde entramos en la misma, pero
el hecho fue que sin darme cuenta est?bamos dentro de una gran
sala acristalada por la que se pod?an ver largu?simos pasillos
surcados por entidades de distinto aspecto f?sico, para que nos
entendamos, extraterrestres de diferentes sistemas
solares.
-
Mira estos dos sarc?fagos ? Me
dijo.
Pude ver como en dos tubos medio met?licos medio
acristalados se encontraban casi en forma vegetativa dos entidades
de un cierto carisma.
Uno era hombre y la otra mujer, las diferencias en las
facciones no dejaban lugar a dudas. Ambos de cabellos largos y
blancos, vestidos con un t?nica decorada con piedras preciosas
desprend?an un a?re de realeza y autoridad.
-
Los conoc?is como: ?los dos testigos?
- Continu? diciendo ? Permanecen en estado de semi- inconsciencia
para que sus esp?ritus puedan ayudar compenetrando a personajes en
tu planeta. Los primeros faraones egipcios eran tra?dos aqu?, y se
les explicaba que las voces y visiones que o?an pertenec?an a estos
dos personajes, que con su gran sacrificio consiguen que la raza
terr?cola evolucione m?s r?pido.
-
Los faraones, se tranquilizaban y
comprend?an que su sabidur?a no era propia sino donada por los
dioses. De ah? que los faraones dijeran que eran descendientes de
las deidades - Continu? diciendo - Yo les ense?? la momificaci?n y
la construcci?n de los sarc?fagos imitando as? nuestro sistema. Para
que tambi?n ellos pudieran utilizar su cuerpo astral m?s tiempo, al
no descomponerse y ayudar a sus descendientes ? Termin? de
decir ?
Demasiado conocimiento, pens?. Menos mal que las palabras
ven?an acompasadas de im?genes del antiguo Egipto y como si de una
pel?cula se tratase, mi cerebro las integraba en forma
audio-visual.
El siguiente recuerdo de aquella noche que viene a mi
mente, es verme de la mano de Horus fuera de la luna negra
dirigi?ndome de nuevo a la Tierra.
Imparables y a toda velocidad nos dirig?amos hacia
el planeta.
-
Vuestra generaci?n est? intentando
solucionar el calentamiento de tu planeta s?lo desde un punto de
vista ? Me dijo ? Dejando de emitir menos CO2 al aire, no
conseguir?is pararlo. Se os ha olvidado una de los motivos
principales causante de la destrucci?n del
planeta.
En mi mente se dibujaron grandes ?rboles milenarios,
dragos, olmos, encinas, poblaban el planeta sin dejar casi espacio
entre ellos.
Sus ra?ces se extend?an gruesas y firmes hacia el
subsuelo, agujere?ndolo y provocando as? un continuo efecto de
refrigeraci?n del manto terrestre.
Nuestro n?cleo terrestre, incandescente, ard?a provocando
grandes r?os de lava que sub?an hasta la superficie en forma de
volcanes y geiseres. Pero gracias a las grandes ra?ces esos canales
de lava intra-terrestres eran enfriados por la porosidad de la
tierra.
-
Ahora repobl?is con ?rboles de ra?ces
peque?as, por lo que no consiguen darle al subsuelo el suficiente
oxigeno, volvi?ndose este compacto y r?gido - Termin? de decir.
El despertador acab? de golpe con mi fant?stico sue?o.
S?lo me consolaba el recuerdo del bell?simo egipcio y la esperanza
de que dentro de poco, todos seremos tan sabios como
?l.
No hay marcha atr?s, s?lo se puede evolucionar. Nuestra
raza ha hecho muchas cosas mal, pero somos el resultado de nuestra
evoluci?n espiritual.
Estos seres, Horus, Ra, Isis, etc.. Nos llevan siglos de
evoluci?n, o lo que es lo mismo de reencarnaciones. Estoy seguro que
tambi?n ellos destruyeron por su ignorancia muchos planetas
que habitaban. Pero gracias a la reencarnaci?n han conseguido
evolucionar los suficiente como para podernos ayudar a
nosotros.
No lo dud?is, todo lo que hacemos mal, es por ignorancia.
El cortar, masacrar y talar ?rboles, el construir viviendas de lujo
en su lugar, y el compensar la p?rdida de esos ?rboles milenarios
por cuatro pinos de mala calidad. A eso no se le llama especular con
el suelo; enriquecerse a costa de la naturaleza y de los dem?s, ser
ambicioso y avaricioso. A eso se le llama ser
ignorante.
Heliocentro
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LA TIERRA ESTABA
VIVA
Recuerdos olvidados de un
Anciano Indio
"D?jame decirte c?mo perdimos la
tierra. No era nuestra tierra, como si nos perteneciera. Era la
tierra donde caz?bamos o donde nuestros ancestros estaban
sepultados. Era la tierra que el Creador nos hab?a dado. Era la
tierra donde suced?an nuestras historias sagradas. Hab?a lugares
sagrados en ella. Nuestras ceremonias se realizaban aqu?. Conoc?amos
a los animales. Ellos nos conoc?an a nosotros. Presenciamos el paso
de las estaciones en esta tierra. Estaba viva, como nuestros
abuelos. ?ramos parte de ella. La tierra era parte de nosotros.
Nosotros ni siquiera sab?amos lo que era ser propietarios de la
tierra. Es como decir que eres propietario de tu abuela. Para
nosotros, la tierra estaba viva. Mover una piedra significaba
cambiarla. Matar a un animal era quitarle algo a ella. Ten?a que
haber respeto.
Nosotros no vimos respeto en esa gente. Ellos cortaban
los ?rboles y dejaban a los animales en el lugar donde les
disparaban. Hac?an ruidos fuertes. Parec?an salvajes. Su paso era
pesado y hac?an mucho ruido. Y luego esa gente nueva comenz? a
pedirnos la tierra. Quer?an darnos dinero por la tierra. Nuestra
gente no acept? eso.
Entonces esa gente dijo que ya no
pertenec?amos aqu?. Que hab?a un jefe en Washington, una ciudad muy
lejana, y que la tierra era de ?l, y que ?l hab?a dicho que esa
gente pod?a vivir aqu? y nosotros no.
Pensamos que estaban desquiciados. Esas personas
cabalgaban por la tierra y colocaban una bandera, y luego dec?an que
todo, desde donde hab?an empezado hasta donde pon?an la bandera, les
pertenec?a. Eso es como si alguien disparara una flecha al cielo y
dijera que todo el cielo hasta donde llegara la flecha le
pertenec?a. Nosotros pensamos que esa gente estaba loca. Ellos
hablaban de propiedad. Nosotros habl?bamos de la tierra.
Tu gente vino de Europa
porque quer?an tener propiedades. Ellos hab?an trabajado para otras
personas que les hab?an quitado sus propiedades y las cosas que
cultivaban. Nunca hab?an tenido nada porque no ten?an propiedades.
Eso era lo que m?s deseaban tener.
Todos ellos pensaban que quien tuviera un
pedazo de papel diciendo que era due?o de la tierra podr?a controlar
todo lo que sucediera en ella. La gente vino aqu? para conseguir
propiedades. Nosotros no sab?amos esto. Ni siquiera sab?amos lo que
significaba. Nosotros simplemente le pertenec?amos a la tierra.
Ellos quer?an adue?arse de ella.
Su religi?n no vino de la tierra. Pod?an
llevarla a todos lados con ustedes. Su religi?n estaba en una copa y
un pedazo de pan que pod?an llevarse en una caja. Sus sacerdotes
pod?an hacer sagrado cualquier lugar. Y no pod?an entender que lo
que era sagrado para nosotros era el lugar donde est?bamos, porque
ah? era donde suced?an las cosas sagradas y donde los esp?ritus nos
hablaban.
Tu gente no sab?a nada acerca de lo sagrado
de la tierra. Ustedes estaban matando a todos los animales. El
b?falo hab?a desaparecido. Las aves hab?an desaparecido. Ustedes no
nos permit?an cazar. Nos daban mantas y whisky que enloquec?a a
nuestra gente. Nos pusieron en peque?os corrales de tierra que eran
como peque?as islas en su gran mar.
Lo peor es que ustedes nunca nos
escucharon. Ustedes vinieron a nuestra tierra y nos la quitaron, y
ni siquiera nos escucharon cuando les tratamos de explicar. Hicieron
promesas y rompieron cada una de ellas. Nos mataron sin quitarnos la
vida. Nos mataron al convertir nuestra tierra en pedazos de papel y
sacos de harina y mantas, dici?ndonos que eso era suficiente.
Ustedes nos quitaron los lugares donde los esp?ritus nos hablaban y
nos dieron sacos de harina.
Para nosotros la
tierra estaba viva. Ella nos hablaba. Nosotros la llam?bamos nuestra
madre. Si ella estaba enojada con nosotros, no nos daba alimentos.
Si nosotros no compart?amos con los dem?s, ella nos enviaba
inviernos duros o plagas de insectos. Ten?amos que hacer cosas
buenas por ella y vivir de la manera que ella consideraba apropiada.
Ella era la madre de todo lo que habitaba en ella, as? que todos
eran nuestros hermanos. Los osos, los ?rboles, las plantas, el
b?falo. Todos eran nuestros hermanos y hermanas. Si no los
trat?bamos bien, nuestra madre se enojaba. Si los trat?bamos con
respeto y honor, ella se sent?a orgullosa.
Para tu gente la
tierra no estaba viva. Era algo as? como un escenario donde pod?an
construir cosas y hacer que sucedieran cosas. Ve?an al lodo y los
?rboles y el agua como cosas importantes, pero no como hermanos y
hermanas. Esas cosas exist?an s?lo para ayudar a los humanos a
vivir.
Ustedes tomaron la
tierra y la convirtieron en propiedades. Ahora nuestra madre est? en
silencio. Pero nosotros a?n intentamos escuchar su voz".
Kent
Nerbum - "Ni Lobo ni Perro. Por Senderos Olvidados con un
Anciano Indio"
"No hay camino hacia la libertad.......La
libertad es el camino."
ESTO NO ES ESPAM
Si no
deseas recibir m?s correos nuestros solo tienes que dec?rmelo y te
doy de baja.
Perdona las
molestias